martes, 7 de marzo de 2017

Día triste




Día triste



Sábado 4 de Marzo, 2017.
Me levante con la tristísima noticia de que había fallecido el Bob, tenía un audio de Rulo quien casi nunca me manda mensajes al celular, diciéndome la mala noticia, el Bob ya no había amanecido. De inmediato subí y le dije a Julieta. Ella me abrazo y comencé a sentir como me invadía lentamente la tristeza, la ganas de estar en casa compartiendo esos momentos tristes con mi familia, pues yo sabía que ellos también estaban muy tristes por la partida de nuestro fiel compañero. Yo por momentos me acordaba o escuchaba algunas cosas que me decía la gente y familiares sobre el Bob y me ponía a llorar, yo nunca me voy a olvidar de lo importante que él fue en mi vida, al devolverme la alegría, y al hacerme compañía durante toda su vida, yo sé que no hablábamos el mismo idioma, pero siempre estuve seguro que no había criatura en el mundo que me entendiera mejor que él, y viceversa.  Mejor que no sufriera, tenía ya un tiempo batallando con sus piernas traseras, pero últimamente no podía levantarse y se desesperaba por eso, no podía salir a hacer del baño, y le comenzaron a dar medicamento, el cual al principio le ayudo bastante pero luego dejo de hacer efecto y apenas comenzaba a batallar de nueva cuenta.  La noche anterior me dicen que ceno bien y luego se acostó adentro dela casa y ya no pudo o  no quiso salir, se quedó allí a pasar sus últimos momentos, hubo algunas quejas de su parte pero ya a la seis de la mañana ya se había muerto. El Roberto se había ido, y con ello mi mejor amigo también se había ido.
AL mediodía Carla nos consintió con un delicioso almuerzo, ensalada de lechuga, con tomate y palmitos,  y como segundo arroz con choclo y pollo al estrogonof, una verdadera delicia, y para cerrar de postre, helado con licor de café.  En la tarde salimos a caminar un poco, fuimos a ver el atardecer en el lago, yo pensando siempre en los bellos recuerdos que siempre voy a tener del amor incondicional de mi Boberto Nesta Marley.
Al final del día me hubiera gustado hacer lo que hacía cuando tenía un día triste. Me hubiera gustado sentarme en el patio y contarle todo lo que había pasado al Bob, dejar que me escuchara y que él me consolara con su simple presencia, pero lo más triste de todo es que ahora no lo tenía a él para consolarme y desde hoy, ya no lo voy a tener.
Me haces falta Bob, para decirte que estoy triste porque el Bob murió.

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