Sábado 4 de Marzo, 2017.
Me levante con la tristísima
noticia de que había fallecido el Bob, tenía un audio de Rulo quien casi nunca
me manda mensajes al celular, diciéndome la mala noticia, el Bob ya no había
amanecido. De inmediato subí y le dije a Julieta. Ella me abrazo y comencé a
sentir como me invadía lentamente la tristeza, la ganas de estar en casa
compartiendo esos momentos tristes con mi familia, pues yo sabía que ellos
también estaban muy tristes por la partida de nuestro fiel compañero. Yo por
momentos me acordaba o escuchaba algunas cosas que me decía la gente y
familiares sobre el Bob y me ponía a llorar, yo nunca me voy a olvidar de lo
importante que él fue en mi vida, al devolverme la alegría, y al hacerme
compañía durante toda su vida, yo sé que no hablábamos el mismo idioma, pero
siempre estuve seguro que no había criatura en el mundo que me entendiera mejor
que él, y viceversa. Mejor que no
sufriera, tenía ya un tiempo batallando con sus piernas traseras, pero
últimamente no podía levantarse y se desesperaba por eso, no podía salir a
hacer del baño, y le comenzaron a dar medicamento, el cual al principio le
ayudo bastante pero luego dejo de hacer efecto y apenas comenzaba a batallar de
nueva cuenta. La noche anterior me dicen
que ceno bien y luego se acostó adentro dela casa y ya no pudo o no quiso salir, se quedó allí a pasar sus
últimos momentos, hubo algunas quejas de su parte pero ya a la seis de la
mañana ya se había muerto. El Roberto se había ido, y con ello mi mejor amigo
también se había ido.
AL mediodía Carla nos consintió
con un delicioso almuerzo, ensalada de lechuga, con tomate y palmitos, y como segundo arroz con choclo y pollo al
estrogonof, una verdadera delicia, y para cerrar de postre, helado con licor de
café. En la tarde salimos a caminar un
poco, fuimos a ver el atardecer en el lago, yo pensando siempre en los bellos
recuerdos que siempre voy a tener del amor incondicional de mi Boberto Nesta
Marley.
Al final del día me hubiera gustado hacer lo que hacía cuando
tenía un día triste. Me hubiera gustado sentarme en el patio y contarle todo lo
que había pasado al Bob, dejar que me escuchara y que él me consolara con su
simple presencia, pero lo más triste de todo es que ahora no lo tenía a él para
consolarme y desde hoy, ya no lo voy a tener.
Me haces falta Bob, para decirte que estoy triste porque el
Bob murió.

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